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27/09/10

Bon Jovi cumplió en Costa Rica, ¿pero lo hizo Evenpro?

Ver por primera vez a Bon Jovi en vivo fue una experiencia que visualmente, con sus imágenes en alta definición, superó las expectativas, pero a la hora de oírlos ni las cumplió. Los cálculos del costo-beneficio en cuanto a qué localidad debía comprar para disfrutar a una banda de semejante calidad terminaron siendo incorrectos. Pagar 34 mil colones (casi 70 dólares) por un sitio en el sector de Sombra salió más caro de lo que pensaba.

El estadio Ricardo Saprissa en Tibás, tras de que está olvidado (Vergara debe tener problemas con los permisos para construir el 'Monstruo Dome'), no sirve para eventos de este tipo. Una producción de vanguardia como la del grupo estadounidense podrá lograr una emisión de sonido de altísima calidad, pero que se reciba de igual manera por el público depende de dónde esté uno ubicado.

Es decir, gracias a como estaba dirigido el sonido desde la tarima los beneficiados fueron los ubicados en gramilla, gradería sur y plateas, mientras que a los que nos ubicamos en las empinadas sombras intentábamos descifrar las palabras de Jon Bon Jovi, los solos y coros de Sambora, o el alcance de la batería de Tico Torres.

Y es que hace 5 años tuve el placer a medias de estar en gradería sur –del mismo estadio- para el concierto del legendario Carlos Santana y su banda. En aquella ocasión las limitaciones no fueron sonoras, sino visuales dado que la tarima estaba ubicada hasta el otro extremo, muy cerca de la gradería norte. Por lo tanto era inevitable que ese recuerdo influyera en mi decisión de comprar Sombra Este para el evento de este domingo. Mala decisión.

Probablemente si hubiese gastado 12 mil colones menos podría haber disfrutado de un mejor sonido, y no hubiera añorado unos binoculares como sucedió en aquella presentación del famoso guitarrista. Lo cierto es que los organizadores de Evenpro debieron haber previsto en qué lugares de las instalaciones tibaseñas había, no sólo mejor visibilidad, sino también recepción del sonido emitido por los imponentes parlantes de la tarima; y así, a partir de ello, fijar los precios de las entradas.

La clientela de la zona V.I.P. fue literalmente la ‘gente más importante’, o más dichosa, al poder disfrutar del espectáculo a cabalidad. En cambio yo lamentablemente me fui de pollo pensando que esas localidades eran más caras por la cercanía y/o visibilidad del escenario, y no por tener la posibilidad de recibir el sonido de manera satisfactoria. Al final, me quedará en la memoria el sinsabor de que pagando menos en gradería popular seguramente hubiera escuchado mejor (que es lo más importante en un concierto).



2 apreciación(es):

Miszka dijo...

Aquí el problema, como te decía, es la ingeniería de sonido. No hay el recurso humano ni la capacitación necesarias. Un defecto grande de los organizadores. Al final, no importa si el concierto es en el Saprissa o en una plaza o en un sembradío de culantro. Lo esencial es tener buenos ingenieros de sonido que sepan hacer una instalación como Dios manda.

KagosaVampire dijo...

Qué lástima... porque este problema no ha pasado solo en Bon Jovi... es como algo fijo en los conciertos acá... siempre algo sale mal con el sonido